Aprendí del juez Makantasis, de Cenizas del Paraiso, a subir las gradas en vez de utilizar el ascensor. Es un placer bajar y subir poco a poco, con temple, despacio que es como se deben hacer las cosas. Las prisas solo son para los ladrones y los malos toreros. Los ascensores han logrado que ahora nos parezca tremendo realizar el ejercicio de subir unos pisos por las gradas. Nos alejamos de nuestras raices animales. Subir las gradas en vez de utilizar el ascensor es como liarse un tabaco en vez de fumarse un Marlboro. Me encanta intentar hacer las cosas con la parsimonia propia de los grandes maestros. Como una verónica de Morante.
Hay que aprender a disfrutar cuando se sube y se baja por las gradas, de aquel tiempo libre para pensar o no pensar. Además así utilizamos menos energía y para nosotros es un ejercicio. Me encanta tener mi tiempo mientras doy cada paso y pienso en las cosas que quiero pensar y no en las que me imponen pensar.